En los últimos treinta años la carrera se ha vuelto un deporte muy practicado en el mundo, muestra de ello es el incremento de las carreras populares que observamos cada fin de semana. Correr es una forma económica de actividad física intensiva y vigorosa que puede realizarse en cualquier lugar y en cualquier momento. Sin embargo, correr sin la preparación adecuada puede causar lesiones por sobreuso1.

El síndrome de la cintilla iliotibial o rodilla del corredor es la segunda lesión más frecuente en los corredores y es la principal causa de dolor en el lateral de rodilla en los mismos con una incidencia entre el 5% y el 14% 1 y 2.

Escribo esta entrada de blog con el fin de informar a todos aquellos pacientes que estén preocupados por el estado de su rodilla, así como para aquellos compañeros profesionales de la salud interesados en el tema, con el objetivo de facilitar el manejo basado en la evidencia científica del síndrome de la cintilla iliotibial en corredores. Para ello es necesario conocer la anatomía, etiología, diagnóstico y tratamiento de esta lesión.

¿Qué es la cintilla iliotibial? Anatomía

La cintila iliotibial es una vaina fibrosa que se extiende a lo largo de la región lateral del muslo siendo una estructura involucrada en el movimiento de la extremidad inferior 3. Tiene su origen en el tubérculo de la cresta iliaca, el tensor de la fascia lata y el músculo glúteo mayor. Distalmente se une al retináculo patelar lateral, para acabar insertándose en el tubérculo de Gerdy en la tibia y a la cabeza del peroné 3 y 4.

La cintilla, al ser una extensión del tensor de la fascia lata, comparte su mismo suministro arterial (la arteria glútea superior y la rama ascendente de la arteria cincunfleja femoral lateral 3.

La cintilla iliotibial, además de ser sinergista (definición: aquel músculo que asiste en una determinada acción al músculo motor primario, llamado agonista) de la flexión de rodilla (cuando la flexión de rodilla sobrepasa los 30º), desempeña un papel fundamental en la restricción de la inestabilidad rotatoria de la rodilla 5 y 6.

¿Qué es el síndrome de la cintilla iliotibial o rodilla del corredor?

El síndrome de la cintilla iliotibial es una lesión por sobreuso observada frecuentemente en corredores y ciclistas. Los pacientes describen un dolor en la cara lateral de la rodilla1, 4 y 6. El dolor generalmente aparece a una distancia específica de la carrera, obligando al deportista a correr cada vez distancias más cortas hasta que no sea posible entrenar 4. El dolor generalmente aparece durante la fase de contacto inicial, fase en la que se produce una contracción excéntrica de deceleración, generando tensión hacia al cintilla iliotibial 1.

¿Porqué se produce? Etiología

No hay consenso en cuanto al origen exacto de la patología, ya que la etiología del síndrome de la cintilla iliotibial es principalmente multifactorial 1. Al correr, la cintilla iliotibial  pasa sobre el cóndilo femoral lateral repetidamente pudiéndose ocasionar una afección inflamatoria del tejido subyacente a la rodilla 3, 4 y 6. Las estructuras que pueden verse afectadas son las fibras posteriores de la cintilla, las bursas, el receso sinovial lateral, el periostio femoral lateral y el tejido adiposo 3, 4 y 6.

Fairclough y colaboradores argumentó que la cintilla iliotibial se adhiere distalmente al fémur a través de vainas fibrosas 7. En contraste con lo que se ha descrito anteriormente, los autores visualizaron un desplazamiento medio-lateral de la cintilla durante la flexión de la rodilla que conduce a la compresión del tejido adiposo subyacente en lugar de la fricción de la cintilla 4 y 7. Lo que defienden estos autores es que probablemente el sitio anatómico de la lesión sea más bien el tejido adiposo que se encuentra entre el cóndilo femoral lateral y la propia cintilla iliotibial, en lugar de una alteración patológica de la misma 4 y 7.

Las presentaciones comunes son corredores que han aumentado su kilometraje recientemente 3 y 4, la corta experiencia en el deporte, correr en terreno con pendiente y la planificación  del entrenamiento inadecuada 2 y 4. Esta condición parece ser secundaria al uso excesivo y al movimiento repetitivo de la rodilla 3.

 Los factores internos predisponentes a provocar tensión en la región son la debilidad de los músculos abductores y flexores de cadera y los músculos extensores de rodilla; la reducción de la potencia máxima de frenado, el incremento del ángulo flexión y de varo de rodilla y las discrepancias en la longitud de las piernas 1, 2, 3 y 4. Así mismo, Aderem y colaboradores  afirman que se pueden apreciar corredores propensos a padecer esta lesión, ya que tienden a  presentar patrones de coordinación segmentaria anormales, en particular con patrones en los que se involucran la abducción-aducción de la cadera y la rotación tibial (interna y externa)2. Esto indica que la fatiga se puede considerar un factor de riesgo determinante para padecer esta lesión 2.

Diagnóstico

Como vengo explicando en las anteriores entradas del blog, es de vital importancia el correcto diagnóstico basado en el razonamiento científico.

Al diagnóstico del síndrome de la cintilla iliotibial se llega a través de la historia clínica que presenta el paciente, complementados de los hallazgos clínicos.

 Se han descrito multitud de test (de compresión d Noble, test de Ober, prueba de Renne) para evocar o despertar el dolor que presenta el paciente pero no presentan la sensibilidad necesaria para determinar si el dolor del paciente proviene de la cintilla o de cualquier otra estructura de las que he mencionado anteriormente 8.

Las pruebas de imagen nos pueden aportar mucha información del tejido que está produciendo la sintomatología tanto la ecografía como la resonancia magnética pueden evidenciar si realmente hay tejidos que presenten un daño macroscópico.

Es de vital importancia para el profesional de la salud (ya sea fisioterapeuta o médico), el conocimiento de la patología y de las posibles causas que la pueden provocar 8. Es necesaria una exploración minuciosa de los factores intrínsecos predisponentes anteriormente citados (valgo de cadera, debilidad de la musculatura abductora de cadera, etc.), así como la valoración de todos los componentes extrínsecos que pueden provocar la lesión (planificación del entrenamiento, técnica de carrera, etc.), para ello puede ser de mucha ayuda la valoración biomecánica mediante la grabación de video, mediante la cual podemos evaluar al corredor a cámara lenta observando aquellos patrones que le puedan predisponer a padecer la lesión.

Tratamiento.

Como ya habréis podido deducir, no hay un único tratamiento para este tipo de lesión.

Independientemente de la condición que provoque el síndrome, la mayoría de los pacientes experimentan una resolución completa de los síntomas siguiendo solo las modalidades de manejo no quirúrgicas, sin embargo el manejo quirúrgico es una opción potencial para los casos crónicos, recurrentes o recalcitrantes 3 y 8.

-Tratamiento conservador:

La primera parte del tratamiento irá encaminado a la planificación de la carga de entrenamiento, la mayoría de las veces reduciendo el volumen de entrenamiento.

Será de vital importancia la realización de ejercicio terapéutico, para corregir aquellos factores predisponentes que pueda presentar el paciente, entre los que se encuentran la ganancia de rango articular en la cadera, en la ganancia de fuerza de la musculatura abductora de cadera, el control motor y estabilidad lumbopélvica y del miembro inferior, reforzar la técnica de carrera (en muchas ocasiones modificando la cadencia de carrera del paciente) y la planificación del entrenamiento buscando un aumento de la tolerancia a la carga 4, 8 y 9.   

No debemos olvidar la importancia del trabajo de estabilidad del pie, es necesario hacer énfasis en la musculatura estabilizadora del mismo ya que controlar la pronosupinación en las distintas fases de la carrera será decisivo en el mantenimiento de la rotación tibial, tan importante (como ya hemos visto antes) en esta patología.

La terapia manual ofrece beneficios que actúan en sintonía con el ejercicio terapéutico, enfocada en mejorar la calidad del movimiento del miembro inferior 4, 8 y 9.

Tratamiento Quirúrgico:

He encontrado poca evidencia al respecto con resultados contradictorios. Dos técnicas quirúrgicas son las que están descritas, una enfocada en la escisión de la bursa lateral y  la otra en el desbridamiento del receso sinovial lateral3. Por lo que es necesaria más investigación al respecto.

Por supuesto, debemos recalcar la importancia del manejo multidisciplinar de la patología, el trabajo coordinado de todos los profesionales sanitarios debe ir en la misma línea en pos de la mejora del paciente.

En RP CLINIC ·Centro de Fisioterapia Avanzada·somos fisioterapeutas especialistas en el diagnóstico y tratamiento de este tipo de patologías, cuéntanos tu caso, estaremos encantados de poder ayudarte en tu proceso de recuperación, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Bibliografía:

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  •  Aderem J, Louw QA. Biomechanical risk factors associated with iliotibial band syndrome in runners: a systematic review. BMC musculoskeletal disorders 2015;16(1):356.
  • Hyland S, Varacallo M. Anatomy, Bony Pelvis and Lower Limb, Iliotibial Band (Tract) [Updated 2019 Jan 4]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2019 Jan-. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK537097/
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  • Fairclough J, Hayashi K, Toumi H, Lyons K, Bydder G, Phillips N, et al. The functional anatomy of the iliotibial band during flexion and extension of the knee: implications for understanding iliotibial band syndrome. J Anat 2006;208(3):309-316.
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