Dolor y bulto debajo de la rodilla en adolescentes que hacen deporte: la enfermedad de Osgood-Schlatter
Tu hijo o hija tiene entre 11 y 15 años, juega al fútbol o al baloncesto varias veces por semana, y desde hace un tiempo se queja de un dolor justo debajo de la rótula, en la parte de delante de la rodilla, donde además le ha salido como un bulto o chichón duro. Le duele más al correr, saltar o subir escaleras y se calma con el reposo. Ese cuadro tan concreto en plena edad de crecimiento suele ser la enfermedad de Osgood-Schlatter, una de las causas más frecuentes de dolor de rodilla en chavales que hacen deporte.
Te explico por qué aparece, cómo diferenciarla de otras cosas, cuándo conviene consultar y qué se puede hacer (spoiler: casi siempre se resuelve bien y sin dramas, pero conviene manejarlo con cabeza para que no le amargue la temporada).
¿Qué es la enfermedad de Osgood-Schlatter?
En los adolescentes, los huesos todavía están creciendo y tienen unas zonas de cartílago de crecimiento (fisis) más blandas que el hueso adulto. El potente tendón de la rótula se ancla justo en una de esas zonas, en un relieve de la tibia debajo de la rodilla (la tuberosidad tibial). Con el gesto repetido de correr, saltar y frenar, ese tendón tira una y otra vez de una zona que todavía no está madura, y se irrita e inflama. Eso es lo que llamamos una apofisitis por tracción: por eso duele y por eso aparece el bultito, que es la propia zona reaccionando.
Es muy típica del estirón (sobre los 11-15 años) y de los deportes con muchos saltos y cambios de ritmo. Antes se veía más en chicos, pero hoy afecta a ambos por igual porque las chicas practican deporte de impacto tanto como ellos. La buena noticia: es un proceso benigno y que se cura solo cuando el hueso termina de crecer.
¿Es Osgood-Schlatter u otra cosa?
Conviene afinar. El Osgood-Schlatter duele justo en el bulto de debajo de la rótula y aparece en adolescentes en crecimiento. Si el dolor de rodilla es en un adulto y está en el propio tendón rotuliano, hablamos más bien de una tendinopatía rotuliana (rodilla del saltador). Si el dolor está más difuso alrededor de la rótula y molesta al bajar escaleras o al estar mucho rato sentado, apunta a un dolor anterior de rodilla (femoropatelar). Y si hay hinchazón importante, bloqueos o la rodilla «falla», hay que valorarlo para descartar otras cosas.
Cuándo conviene consultar
El Osgood-Schlatter es molesto pero benigno. Aun así, merece la pena una valoración si:
- El dolor le hace cojear o dejar de jugar, o va a más semana tras semana.
- La rodilla está muy hinchada, caliente o roja (eso no es lo típico del Osgood).
- Hay dolor por la noche que no se calma con el reposo.
- El dolor empezó con un golpe fuerte o un mal gesto puntual.
Fuera de esos casos, lo que más ayuda es ajustar la carga deportiva y trabajar la musculatura, sin necesidad de parar del todo ni de «esperar a que se le pase» sin hacer nada.
Qué hacemos en RP Clinic (Móstoles)
Lo primero es una valoración: confirmamos que es un Osgood-Schlatter y no otra cosa, y vemos qué hay detrás (cuánta carga de entrenamiento lleva, si tiene el cuádriceps y los isquiotibiales cortos o poca fuerza, cómo aterriza al saltar). A partir de ahí, el plan combina ejercicio y estiramientos de esa musculatura, trabajo de fuerza progresivo, ajuste de la carga deportiva (no hace falta dejar el deporte, sino dosificarlo mientras duele) y pautas para calmar la zona tras el ejercicio. La idea es que siga entrenando lo que pueda sin dolor mientras la rodilla termina de madurar.
Según una revisión sobre el Osgood-Schlatter recogida en PubMed, el tratamiento conservador tiene éxito en más del 90 % de los casos, y la enfermedad se resuelve sola al cerrarse el cartílago de crecimiento; además, estirar y fortalecer cuádriceps e isquiotibiales ayuda a prevenir y a llevar mejor los síntomas (Ladenhauf y cols., Curr Opin Pediatr 2020, PubMed). Es justo el enfoque que seguimos: paciencia bien acompañada, no reposo absoluto.
En consulta veo a muchos padres agobiados pensando que su hijo tiene algo grave o que va a tener que dejar el fútbol. Y casi nunca es así: con un buen manejo de la carga y de la fuerza, la mayoría sigue compitiendo y el problema se resuelve al terminar de crecer. Si tu hijo o hija entrena en serio, te puede interesar también nuestra Unidad del Deportista en Móstoles.
Qué podéis hacer en casa
Mientras conseguís cita, ayuda bajar de momento los saltos y los cambios de ritmo (que es lo que más lo dispara) sin obligar a jugar con dolor: mejor dosificar que parar en seco. El hielo unos minutos tras el entrenamiento suele aliviar, y empezar con estiramientos suaves de cuádriceps y parte posterior del muslo es una buena inversión. Sobre todo, tranquilidad: es un proceso benigno que se cura cuando el hueso termina de crecer.
Lo que no recomiendo es ni obligarle a «aguantar el dolor» jugando cada partido, ni el otro extremo de tenerlo parado en el sofá semanas por miedo: ni una cosa ni la otra. El punto está en seguir moviéndose dentro de lo que no duele y trabajar la causa.
Preguntas frecuentes
¿La enfermedad de Osgood-Schlatter se cura?
Sí. Es un proceso benigno y autolimitado que se resuelve solo cuando el hueso termina de crecer y se cierra el cartílago de crecimiento. Mientras tanto, se controla muy bien el dolor con ejercicio, estiramientos y manejo de la carga deportiva. Puede quedar un pequeño bulto indoloro, sin más importancia.
¿Tiene que dejar el deporte?
Normalmente no hace falta dejarlo del todo. Se trata de dosificar: bajar de momento los saltos y los cambios de ritmo que le provocan dolor y mantener la actividad que tolere. Obligarle a jugar con dolor fuerte es lo que suele alargar el problema.
¿Por qué le ha salido un bulto debajo de la rodilla?
Porque el tendón de la rótula tira de forma repetida de una zona de crecimiento que todavía no está madura, y esa zona reacciona formando un relieve. Suele ser indoloro con el tiempo y no es peligroso, aunque a veces persiste tras terminar de crecer.
¿Cuánto dura?
Depende de cada chaval y de su fase de crecimiento; puede durar de meses a un par de años en brotes que van y vienen con la actividad. Con un buen manejo de la carga y de la fuerza, esos brotes se llevan mucho mejor y no le impiden hacer vida y deporte.
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Artículo firmado por Ronald Jara, fisioterapeuta colegiado nº 11.470 en RP Clinic (Centro de Fisioterapia Avanzada en Móstoles), especializado en tendinopatías y readaptación deportiva. Última actualización: 18 de agosto de 2026.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye una valoración presencial. Si el dolor de rodilla de tu hijo o hija le hace cojear, no mejora o se acompaña de hinchazón importante, consulta con un fisioterapeuta o médico colegiado. Estamos en C/ Río Genil 17, Local 3, Móstoles (entrada por Paseo de Arroyomolinos).

