Periostitis tibial al correr
Lucía empieza a correr en marzo. Tres salidas por semana, 5 km cada una, ritmo cómodo. Lleva tres semanas cuando aparece un dolor por la cara interna de la tibia, justo en el tercio inferior. Al principio solo molesta al empezar a correr y se va al calentar. A las dos semanas duele desde el primer paso, durante toda la carrera y al día siguiente al bajar las escaleras. Su pareja le dice «son agujetas, dale tiempo». A las cuatro semanas ya no puede correr sin coger ibuprofeno antes. Eso es una periostitis tibial de manual.
Es la lesión deportiva más frecuente que vemos en runners que empiezan o que vuelven a correr después de parar. Te cuento qué es, por qué aparece, y cómo la tratamos en RP Clinic Móstoles para que dejes de pasar por el bucle de «duele → paro → vuelvo → vuelve a doler».
Qué es realmente la periostitis tibial
El nombre clínico actual es síndrome de estrés tibial medial. La palabra «periostitis» ya no se usa mucho porque sugiere que solo hay inflamación del periostio (la membrana que recubre el hueso), y la realidad es más compleja: hay sobrecarga del periostio + reacción ósea + estrés de los músculos que se insertan en la tibia (sobre todo el tibial posterior y el sóleo profundo). Cuando esa carga supera la capacidad de adaptación del tejido, aparece el dolor.
Es importante distinguirla de algo más grave: la fractura por estrés tibial. Las dos duelen en la misma zona, pero la fractura por estrés duele incluso en reposo y al pulsar un punto muy concreto. La periostitis duele en una zona más amplia (varios centímetros a lo largo del borde interno de la tibia) y mejora con el calentamiento al principio. Si la confunden y siguen corriendo sobre una fractura por estrés, la cosa se complica. Por eso lo primero que hacemos en consulta es descartarlo.
Por qué aparece sobre todo al correr
El runner que viene a consulta con periostitis suele cumplir uno o varios de estos patrones:
Subida brusca de volumen. Pasar de 0 a 15 km semanales en un mes. O de 20 a 40 km cuando se enchufa para una carrera. La regla del 10% (no subir más del 10% del kilometraje semanal por semana) existe por algo, y es la primera que se salta el corredor recreativo.
Apoyo y mecánica de carrera. Si pisas con mucha rotación interna del pie (pronación marcada), si das pasos largos aterrizando con el talón muy por delante de la cadera, o si tu cadencia es baja (menos de 165-170 pasos por minuto), la tibia recibe más estrés. Te interesa nuestro artículo sobre lesiones más frecuentes en corredores para ver cómo afectan los patrones de carrera.
Calzado inadecuado. Zapatillas demasiado viejas (más de 800 km), demasiado mínimas para tu nivel, o demasiado rígidas. No es magia, pero el material afecta a cómo se distribuye el impacto.
Superficies duras y monótonas. Correr siempre por el mismo asfalto, sin alternar con tierra o hierba, acumula carga. Las salidas en cinta también tienden a sobrecargar la tibia si no varías la pendiente.
Falta de fuerza específica. El gemelo y el sóleo absorben buena parte del impacto. Si tu tren inferior solo se entrena corriendo, sin trabajo de fuerza, esos músculos se fatigan antes y la carga acaba en el hueso.
Cómo diagnosticamos en consulta
Lo que cambia el juego en periostitis es no quedarse en «es periostitis, descansa dos semanas». Eso, sin más, hace que el cuadro vuelva en cuanto retomes. Nuestro proceso:
1. Entrevista clínica detallada. Cuándo empezó, qué semana subiste volumen, zapatillas que usas, peso y altura, edad, plan de entrenamiento, objetivo (carrera popular en X semanas, media maratón, etc.). Sin esa foto completa, el plan terapéutico va a ciegas.
2. Exploración física. Pruebas de carga sobre la tibia, palpación específica, valoración de la movilidad del tobillo, fuerza de gemelo y sóleo, control de cadera. La periostitis casi nunca aparece sola: suele venir con algún déficit de cadera o de movilidad de tobillo.
3. Ecografía musculoesquelética en consulta. Aquí descartamos lo grave (fractura por estrés, sospecha de afectación profunda) y vemos el estado del periostio y la inserción del tibial posterior. La ecografía musculoesquelética no ve discos vertebrales ni estructuras articulares cerradas, pero para periostio y tendones de la pierna es la herramienta ideal. Si tras la exploración hay sospecha clara de fractura por estrés, derivamos a resonancia para confirmar.
4. Análisis del gesto de carrera. Observamos tu técnica de carrera (la pisada, la cadencia, la inclinación del tronco, el aterrizaje) para descubrir el error mecánico que está cargando la tibia.
Cómo tratamos la periostitis tibial en RP Clinic
El plan tiene tres bloques. Los tres son imprescindibles. Si quitas uno, el cuadro recae.
1. Bajar la carga inflamatoria del tejido
Las primeras 1-2 semanas el periostio está irritado y duele en cuanto pisa. Aquí trabajamos:
- Terapia manual sobre el tibial posterior, sóleo y gemelo: liberación de tejido blando, fricción transversa controlada, movilizaciones del pie y del tobillo.
- Modulación del dolor: pautas claras de cargas (caminar sí, correr no), hielo después de cargas, calor antes de movilizar.
- Reducción del volumen de carrera (no parar del todo si es posible): mantener salidas muy cortas y suaves o sustituir por bici/elíptica las primeras semanas si el dolor es alto.
Las primeras 2-3 sesiones suelen ser suficientes para bajar el dolor a un nivel manejable.
2. Ejercicio terapéutico de fuerza específica
Esta es la parte que la mayoría de runners se salta y por la que la periostitis vuelve cada temporada. La tibia necesita músculos fuertes alrededor que absorban impacto, no que se lo pasen al hueso. Trabajamos:
- Fuerza de gemelo y sóleo con progresión: isométricos primero, luego elevaciones de talón con peso, después pliométricos suaves.
- Fuerza del tibial anterior y posterior, los grandes olvidados.
- Estabilidad de cadera y glúteo medio para que la rodilla y el tobillo no se desplomen en cada zancada.
- Core funcional para que el tronco no compense la fatiga del tren inferior con técnica rota.
Te dejamos un programa para casa de 15 minutos, 3-4 veces por semana. Sin esto, el resto no aguanta.
3. Corrección de mecánica y plan de carga
Si vuelves a correr con la misma pisada, las mismas zapatillas, el mismo plan brusco, en seis semanas estás otra vez en consulta. Aquí ajustamos:
- Cadencia: subir a 170-180 pasos por minuto reduce el impacto tibial significativamente. Con metrónomo o app específica los primeros días.
- Zancada más corta, aterrizando bajo el centro de gravedad, no por delante.
- Zapatillas: revisar las que usas, su edad y si hace falta cambio. A veces el problema se arregla con unas que amortigüen mejor para tu peso y tu fase.
- Plan de vuelta gradual: empezamos con caminar/correr, luego salidas de 10 minutos, luego 15, etc. Subimos el 10% semanal, no más.
Más detalle de cómo abordamos las lesiones del corredor en general en nuestra página de fisioterapia deportiva en Móstoles.
¿Cuánto tarda en irse una periostitis?
Cogida pronto (dos semanas de dolor), entre 3 y 4 semanas de tratamiento + carga progresiva y vuelves a correr sin molestias. Si llevas meses arrastrándola, hablamos de 6 a 10 semanas, porque hay reacción ósea ya instalada y hay que reorganizar la carga del tejido desde más atrás.
El caso de Lucía, con el que abríamos el post, terminó en cuatro semanas: tres sesiones de terapia manual, programa de fuerza en casa, cambio de zapatillas por unas con más amortiguación y plan de carrera de vuelta progresiva. Diez semanas después corrió sus primeros 10 km sin dolor.
Preguntas frecuentes
¿Hay que parar de correr del todo?
Casi nunca. Las primeras 1-2 semanas si el dolor es alto, sí — pasamos a bici, elíptica o natación para mantener el fondo. A partir de ahí volvemos al asfalto de forma progresiva, con salidas muy cortas y suaves. El parón total largo no es mejor: descondicionas el sistema y al volver, la carga vuelve a pillarte sin músculo.
¿Los anti-inflamatorios ayudan?
Bajan el dolor a corto plazo y dejan correr «como si no pasara nada». Eso es justo lo que no quieres: si corres sin sentir el aviso, la lesión empeora por debajo. Como recurso muy puntual (una carrera ya pagada y que no puedes saltarte) tienen sentido. Como tratamiento de fondo, no.
¿Sirven las plantillas?
En algunos casos sí, sobre todo si hay pronación muy marcada o pisada excesivamente cavada que no se compensa con fortalecimiento. No es la solución única, pero como apoyo puntual pueden ayudar. Lo valoramos según tu caso.
¿Las zapatillas minimalistas o maximalistas son mejores para evitar periostitis?
Ni unas ni otras de forma universal. Lo que funciona es elegir la zapatilla adecuada para tu peso, tu nivel y tu mecánica. Un runner con 90 kg y poca técnica que se compra unas minimalistas se va a poner una periostitis casi seguro. Uno con 60 kg y técnica fina puede correr con casi cualquier cosa.
¿Puede ser otra cosa y no periostitis?
Sí. El dolor en la cara interna de la tibia puede ser también: fractura por estrés (más grave, se descarta con exploración y a veces con resonancia), síndrome compartimental (raro pero existe), o un cuadro de tendinopatía del tibial posterior. Por eso la valoración inicial vale la pena: si lo confundes y tratas mal lo otro, pierdes meses.
¿Puedo seguir entrenando fuerza en gimnasio?
Sí, casi siempre. Adaptamos los ejercicios para evitar los que cargan mucho el impacto en tibia (saltos, sprints, plyo agresivo) y mantenemos el resto. Es buena idea: el trabajo de fuerza es justo lo que ayuda a que la periostitis no vuelva.
Si llevas meses con la tibia cargada
La periostitis que arrastras no se va sola. Cada vuelta al asfalto sin haberla tratado bien hace que el tejido se quede más sensible y la próxima recaída sea peor. Cogida a tiempo se resuelve en un mes; arrastrada, en tres.
Escríbenos por WhatsApp al 910 64 01 74. Cuéntanos cuándo empezó, qué volumen llevas y qué objetivo tienes (carrera popular, media, ultratrail). Te decimos si tu caso encaja con lo que tratamos y te damos cita.
Estamos en C/ Río Genil 17, Local 3, Móstoles (entrada por Paseo de Arroyomolinos). La primera visita incluye exploración + ecografía musculoesquelética + análisis del gesto + plan terapéutico con número estimado de sesiones.
Fuentes y guías clínicas consultadas
- Búsqueda PubMed — Medial tibial stress syndrome: management
- Búsqueda PubMed — Shin splints / running treatment
- Búsqueda PubMed — Running injury prevention with strength training
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Este artículo es informativo y no sustituye una consulta presencial. Cada tibia y cada plan de entrenamiento son distintos y lo que aquí leas debe contrastarse con la valoración de un profesional sanitario antes de aplicarlo a tu caso.
Autor: Marcos Valcarce Sanz — Fisioterapeuta colegiado nº 17.544 — RP Clinic Móstoles.
Última revisión: 12 de junio de 2026.
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