Artrosis de rodilla (gonartrosis): por qué duele y qué se puede hacer
Pasas de los 45 o 50, te duele la rodilla al andar un rato, al subir o bajar escaleras y al levantarte después de estar mucho sentado, notas la articulación algo rígida por las mañanas (pero se te suelta en cuanto te mueves un poco) y en una radiografía te han dicho que tienes desgaste o artrosis. Es una situación muy común, y aunque la palabra «artrosis» asusta, la realidad es mucho más manejable de lo que la mayoría cree. Ese cuadro es la artrosis de rodilla, o gonartrosis.
Te explico qué es de verdad, por qué el dolor no siempre va con lo que se ve en la placa, cuándo consultar y qué funciona (que es más de lo que te imaginas, y casi nunca empieza por el quirófano).
¿Qué es la artrosis de rodilla?
La artrosis es el desgaste del cartílago de la rodilla, el tejido que recubre y amortigua los extremos del hueso. Con los años, ese cartílago se adelgaza y la articulación se vuelve más sensible a la carga, lo que da dolor, rigidez y a veces algo de hinchazón. Es muy frecuente a partir de cierta edad (afecta a cientos de millones de personas en el mundo) y pesa el sobrepeso, la genética, trabajos de mucha carga o lesiones antiguas de rodilla.
Pero aquí viene lo importante, y es lo que más tranquiliza en consulta: artrosis no es sinónimo de operar, ni de «se te va a gastar del todo». Muchísimas personas con artrosis hacen vida completamente normal.
La radiografía no manda tanto como crees
Este es el punto clave. El dolor no siempre va con lo que se ve en la placa: hay rodillas con bastante desgaste en la radiografía que apenas duelen, y al revés. Por eso no tratamos la foto, tratamos tu dolor y tu función. De hecho, en la artrosis de rodilla ni siquiera hace falta hacer una radiografía a todo el mundo para empezar a tratarla: el diagnóstico se puede hacer por lo que cuentas y por la exploración. A veces, además, el dolor que crees «de la artrosis» viene en parte de otras cosas de la rodilla que conviene mirar, como un componente de dolor al bajar escaleras o de rodilla hinchada.
Cuándo conviene consultar
Merece la pena que te valoren sin dejarlo pasar si:
- El dolor te limita el día a día (andar, escaleras, levantarte) o te despierta por la noche.
- La rodilla se hincha a menudo o notas que «falla» o se queda rígida.
- Vas a peor pese a bajar la actividad, o ya casi no puedes con tu vida normal.
- Te han dicho que tienes artrosis y no sabes qué hacer ni por dónde empezar.
Cuanto antes se ponga en marcha un plan de ejercicio y manejo, mejor evoluciona y más se retrasa (o se evita) tener que plantearse una operación.
Qué hacemos en RP Clinic (Móstoles)
Lo primero es una valoración de tu rodilla y de cómo te afecta en tu vida, para poner un plan realista. Y aquí va la parte que sorprende a mucha gente: en la artrosis de rodilla, lo que más y mejor funciona es el ejercicio. Un buen programa de fuerza (sobre todo de cuádriceps y de toda la pierna) hace que la articulación tolere mejor la carga y duela menos. A eso le sumamos terapia manual para los momentos de más dolor, educación para que entiendas tu rodilla y pierdas el miedo a moverla, consejos para el día a día y, si hay sobrepeso, orientación para descargar la articulación.
Según una revisión sobre la evaluación y el tratamiento del dolor de rodilla publicada en la revista JAMA y recogida en PubMed, el tratamiento de primera línea de la artrosis de rodilla es el ejercicio, junto con la educación, los programas de autocuidado y la pérdida de peso si hace falta; además, la cirugía de prótesis se reserva para la artrosis muy avanzada después de haber probado bien las opciones conservadoras (Duong y cols., JAMA 2023, PubMed). Es justo el orden que seguimos: primero exprimir el ejercicio y el manejo, que a la mayoría le cambia la vida.
En consulta veo mucho a personas que llegan pensando que con artrosis «ya no hay nada que hacer» o que «cuanto menos ande, mejor». Y es justo al revés: el reposo excesivo debilita la pierna y empeora el dolor. Con una rodilla más fuerte y un buen plan, la gran mayoría vuelve a andar, a viajar y a hacer su vida. Si quieres, puedes ver también nuestra guía general sobre el dolor de rodilla y sus causas.
Qué puedes empezar a hacer tú
Mientras consigues cita, lo mejor que puedes hacer es seguir moviéndote dentro de lo que no te dispare el dolor: caminar, bici o piscina (actividades de bajo impacto) mantienen la rodilla sana. Empieza a trabajar la fuerza del muslo (ejercicios sencillos de cuádriceps), que es la mejor inversión para esta articulación. Y si te sobra algo de peso, cada kilo de menos descarga mucho la rodilla.
Lo que no recomiendo es ni el reposo total por miedo a «gastarla» (moverse no la gasta, la cuida), ni el otro extremo de forzar con dolor fuerte a diario. Ni pararse ni machacarse: movimiento y fuerza progresiva, ajustados a tu caso.
Preguntas frecuentes
¿La artrosis de rodilla tiene cura?
La artrosis no se revierte, pero el dolor y la limitación sí se controlan muy bien. La mayoría de las personas, con ejercicio, manejo de la carga y control del peso, hacen vida normal durante muchos años sin necesidad de operarse.
¿Tengo que operarme y ponerme una prótesis?
No de entrada. La cirugía de prótesis se plantea solo en la artrosis muy avanzada y después de haber probado bien el tratamiento conservador (ejercicio, educación, manejo del dolor y del peso). Muchas personas no llegan a necesitarla o la retrasan mucho.
Si tengo artrosis, ¿es mejor no andar para no gastar la rodilla?
No. Moverse no «gasta» la rodilla: al contrario, el reposo excesivo debilita la pierna y suele empeorar el dolor. La actividad de bajo impacto y la fuerza de cuádriceps son de lo que más ayuda. Se trata de dosificar, no de parar.
¿Hace falta una radiografía para tratar la artrosis?
No siempre. En la artrosis de rodilla el diagnóstico se puede hacer por los síntomas y la exploración, y no se recomienda hacer radiografía a todo el mundo. Además, lo que se ve en la placa no siempre coincide con el dolor: por eso tratamos los síntomas y la función, no la imagen.
Ojo, que crujir no significa desgaste. Lo aclaro en me crujen las articulaciones: cuándo hay que preocuparse.
En rodillas artrósicas que se cargan mucho, la diatermia ayuda a bajar la sintomatología para poder entrenar la fuerza, que es lo que de verdad cambia el pronóstico.
Con el desgaste suele venir acompañada la pata de ganso, que es un dolor por debajo de la rodilla y por dentro. Tratar solo una de las dos deja el trabajo a medias.
Si además de la artrosis te notas un bulto blando en la corva, lo explicamos en el artículo del quiste de Baker.
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Artículo firmado por José Manuel Rubio Pablos, fisioterapeuta colegiado nº 11.506 y fundador de RP Clinic (Centro de Fisioterapia Avanzada en Móstoles), especializado en ecografía musculoesquelética y ejercicio terapéutico. Última actualización: 21 de agosto de 2026.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye una valoración presencial. Si tienes dolor de rodilla que te limita, se hincha con frecuencia o no mejora, consulta con un fisioterapeuta o médico colegiado. Estamos en C/ Río Genil 17, Local 3, Móstoles (entrada por Paseo de Arroyomolinos).

