Un punto muy concreto que duele al correr y también en reposo: la fractura por estrés
La respuesta corta: si puedes señalar el dolor con la punta de un dedo, duele al apoyar, sigue doliendo cuando paras y por la noche, y apareció tras subir el entrenamiento, hay que descartar una fractura por estrés. Esto no se trata con fisioterapia ni se diagnostica con ecografía: lo confirma una prueba de imagen médica. Lo importante es reconocerlo pronto y no seguir corriendo encima.
Un hueso no se rompe solo por un golpe. También se rompe por repetición: miles de impactos pequeños, uno detrás de otro, sin darle tiempo a repararse entre medias.
Eso es una fractura por estrés. Y lo que la hace peligrosa no es la lesión en sí, sino lo fácil que es confundirla con una sobrecarga y seguir entrenando.
Las tres señales que la separan de una sobrecarga
- El dolor se señala con un dedo. No es una zona difusa ni «toda la espinilla»: es un punto, siempre el mismo, y al apretarlo duele mucho.
- No afloja al calentar. Al revés: va a más según avanza la sesión.
- Duele en reposo y por la noche. Esta es la que más conviene tener presente. Una sobrecarga se calma cuando paras; una fractura por estrés, no.
Y una cuarta que acompaña a menudo: apareció dentro de las dos o tres semanas siguientes a un cambio. Más kilómetros, más cuestas, zapatillas nuevas, volver tras un parón, cambiar de asfalto a pista.
Periostitis o fractura por estrés
Es la confusión importante, porque las dos duelen en la espinilla y el camino es completamente distinto.
| Periostitis tibial | Fractura por estrés | |
|---|---|---|
| Dónde duele | Una franja de varios centímetros | Un punto que señalas con un dedo |
| Al calentar | Suele aflojar | Va a más |
| En reposo | Se calma | Sigue doliendo |
| Por la noche | No suele molestar | Puede despertarte |
| Qué toca | Fisioterapia y ajustar carga | Médico, imagen y descarga |
Si lo tuyo encaja con la columna de la izquierda, lo desarrollamos en periostitis tibial. Si encaja con la derecha, sigue leyendo.
⚠️ Y aquí la ecografía no sirve
Lo decimos claro porque la ecografía es nuestra herramienta diaria y aquí tiene un límite importante.
Con ecografía a veces se ven señales que hacen sospechar: una reacción del hueso en la zona, un engrosamiento. Pero una ecografía normal no descarta una fractura por estrés, y eso es lo que de verdad importa. El ultrasonido no entra en el hueso.
Lo que lo confirma es la resonancia magnética, que es la prueba más sensible y la ve antes que nada. Y conviene saber otra cosa: una radiografía también puede salir normal en las primeras dos o tres semanas, porque el hueso aún no ha hecho el callo que se ve en la placa. Muchos corredores salen de consulta con una radiografía limpia y la lesión dentro.
Quien pide esas pruebas es el médico. Nuestro trabajo aquí es reconocer el patrón y mandarte con él sin perder semanas.
Dónde salen con más frecuencia
En corredores, sobre todo en la tibia y en los metatarsianos, esos huesos largos del medio del pie. También en el peroné y en el calcáneo.
Hay dos zonas que preocupan más que el resto porque curan peor: el cuello del fémur, en la ingle, y la cara anterior de la tibia. Si el dolor está en la ingle y aparece al correr o al apoyar, eso no se deja pasar ni una semana.
Por qué pasó: casi nunca es solo correr de más
La causa inmediata suele ser clara: subiste la carga más rápido de lo que el hueso podía adaptarse. Pero debajo suele haber algo más, y si no se mira, vuelve a pasar:
- Poca fuerza. Un corredor que solo corre tiene menos tejido para repartir el impacto.
- Descanso insuficiente entre sesiones duras. El hueso se repara descansando, no entrenando.
- Comer menos de lo que pide el entrenamiento. Es un factor que se pasa por alto y pesa bastante: si el cuerpo no tiene energía suficiente, deja de invertir en mantener el hueso. Aparece sobre todo en quien sube volumen mientras intenta bajar peso a la vez.
- Y en mujeres, alteraciones del ciclo menstrual mantenidas, que son una señal de ese mismo desajuste y conviene comentar con el médico.
Esto último no es una charla moral sobre comer: es que el hueso necesita materia prima para repararse, y si no la tiene, se parte aunque entrenes bien.
Qué pasa a partir de aquí
Lo primero y lo único que cura: quitarle carga al hueso el tiempo que haga falta. Las semanas las marca el médico según dónde esté y cómo sea. De media, entre seis y ocho, y en las zonas delicadas más.
Eso no significa quedarse en el sofá. Durante ese tiempo se puede y se debe mantener la forma sin impacto —bici, elíptica, piscina, fuerza de tren superior— y empezar a trabajar lo que falló.
Y después viene la parte donde más gente se vuelve a lesionar: la vuelta a correr. Progresiva, por minutos y no por kilómetros, alternando carrera y caminata, y con una regla simple: si duele durante o al día siguiente, se baja un escalón.
Qué hacemos en RP Clinic
Si el patrón encaja con una fractura por estrés, lo decimos y te mandamos al médico. Sin tratamientos de relleno mientras tanto.
Donde sí aportamos es en las dos puntas: antes, viendo si tu forma de entrenar y tu fuerza te están llevando ahí; y después, construyendo la vuelta a correr y corrigiendo lo que la provocó, que es lo que evita la segunda.
Trabajamos con bastantes corredores de Móstoles y de la zona sur. El enfoque completo está en lesiones deportivas, y si el dolor está en la pierna sin tenerlo claro, en dolor de pierna y muslo.
Preguntas frecuentes
¿Cómo distingo una fractura por estrés de una periostitis?
Por tres cosas: la fractura duele en un punto que puedes señalar con un dedo, no afloja al calentar y sigue doliendo en reposo y por la noche. La periostitis duele en una franja, mejora al calentar y se calma al parar.
¿Una radiografía normal lo descarta?
No. En las primeras dos o tres semanas la radiografía puede salir limpia porque el hueso aún no ha formado el callo que se ve en la placa. La prueba que lo detecta antes es la resonancia magnética.
¿Se puede ver con ecografía?
A veces se ven señales que hacen sospechar, pero una ecografía normal no descarta una fractura por estrés. El ultrasonido no entra en el hueso. Lo confirma la imagen médica.
¿Cuánto tiempo tengo que parar?
Lo marca el médico según el hueso y la zona. De media entre seis y ocho semanas sin impacto, y más en las localizaciones delicadas. Parar el impacto no significa dejar de entrenar: bici, piscina y fuerza siguen.
¿Puedo seguir corriendo si duele poco?
No. Es justo lo que convierte una lesión de seis semanas en una de varios meses. El hueso está en proceso de romperse y cada sesión encima lo empeora.
¿Por qué me ha pasado si entreno lo de siempre?
Casi nunca es solo el kilometraje. Suele haber poca fuerza, poco descanso entre sesiones duras, o estar comiendo menos de lo que el entrenamiento pide. Si no se mira eso, vuelve a pasar.
¿Cuándo puedo volver a correr?
Cuando el médico dé el alta y sin dolor al caminar ni al apoyar. La vuelta se hace por minutos, alternando carrera y caminata, y si duele durante o al día siguiente se baja un escalón.
Marcos Valcarce Sanz · Fisioterapeuta, col. nº 17.544 · RP Clinic, Centro de Fisioterapia Avanzada (Móstoles).
Este artículo es informativo y no sustituye una valoración presencial. El diagnóstico y el tratamiento de una fractura por estrés corresponden a tu médico.

