El pádel se ha comido España. Pistas llenas a las siete de la mañana, ligas de empresa, grupos de WhatsApp que se pelean por el court del domingo. Y con el boom han llegado las lesiones. En consulta lo notamos: cada vez vienen más jugadores de pádel, y casi siempre con uno de estos tres sitios fastidiados: el codo, el hombro o la zona baja de la espalda.
La buena noticia es que la mayoría no son lesiones graves. La mala es que, si las ignoras y sigues jugando como si nada, se cronifican. Y un codo que llevas arrastrando ocho meses cuesta mucho más de tratar que uno que pillas a las dos semanas.
Te cuento lo que más vemos, por qué pasa y qué hacemos con ello. Si ya sabes que algo te duele y quieres que le echemos un ojo, escríbenos por WhatsApp al 910 64 01 74 y te valoramos.
Por qué el pádel lesiona más de lo que parece
A primera vista el pádel es un deporte amable. No corres tanto como en el tenis, la pista es pequeña, la pala pesa poco. Justo por eso baja la guardia mucha gente: empieza de cero, juega tres días a la semana desde el primer mes y nunca ha hecho una mínima preparación física.
El problema está en el gesto repetido. Miles de golpes con la muñeca y el codo en posiciones forzadas, remates por encima de la cabeza, frenazos y giros bruscos para llegar a la bola. Movimientos cortos pero muy repetitivos, sobre un cuerpo que muchas veces llega sin la fuerza ni la movilidad para encajarlos. Ahí es donde aparece la lesión: no de un golpe, sino de la gota que colma el vaso.
Y hay un factor que la gente subestima: el material. Una pala demasiado dura, demasiado pesada, o con un grip que no es el tuyo, multiplica la carga que recibe tu brazo en cada bola. Antes de cambiar de fisio, a veces hay que cambiar de pala.
El codo de pádel
Es la reina. Lo que la gente llama «codo de pádel» es casi siempre una epicondalgia, una irritación de los tendones que se insertan en la parte de fuera del codo. Es la prima hermana del codo de tenista, y duele igual: notas la parte externa del codo sensible, te molesta al apretar la pala, al dar la mano, incluso al coger la sartén.
Aparece por el gesto repetido, sí, pero detrás suele haber dos culpables que se arreglan: una técnica que carga demasiado la muñeca en lugar del hombro y el tronco, y una pala que no te conviene. En consulta, cuando viene un codo de pádel, no me quedo solo en el codo. Miro cómo tienes el hombro, la movilidad de la muñeca y la fuerza del antebrazo, porque el codo casi siempre paga los platos rotos de otros.
El tratamiento combina terapia manual para bajar el dolor, trabajo de fuerza progresivo del antebrazo (esto es lo que de verdad cura, aunque sea lo más aburrido) y, cuando el tendón está muy tocado y no responde, electrolisis percutánea (EPI), que en estas tendinopatías da muy buenos resultados. Lo que no funciona es el reposo a secas: descansas, deja de doler, vuelves a jugar y a las dos semanas estás igual.
El hombro
El segundo en la lista. El hombro sufre sobre todo en los gestos por encima de la cabeza: el remate, la bandeja, la víbora. Movimientos potentes y repetidos que exigen mucho al manguito rotador, ese grupo de músculos pequeños que estabilizan la articulación.
Cuando el manguito no tiene fuerza suficiente o el hombro no se mueve bien, empieza el dolor de hombro al levantar el brazo, sobre todo al rematar o al servir. Mucha gente lo aguanta meses pensando que «ya se irá», y lo que pasa es justo lo contrario: el gesto se va modificando para evitar el dolor, se sobrecargan otras zonas y el lío crece.
Aquí el trabajo es bastante claro: recuperar movilidad si falta, y darle fuerza al manguito y a la musculatura que estabiliza la escápula. Un hombro fuerte aguanta el pádel; uno débil, no.
La espalda baja
El tercer clásico. Los giros bruscos, las flexiones para recoger bolas bajas y, sobre todo, los remates (que combinan extensión de la espalda con rotación) cargan mucho la zona lumbar. Si además vienes de pasar ocho horas sentado en la oficina y el pádel es tu única actividad de la semana, el cóctel está servido.
No suele ser nada grave (rara vez es algo de disco o estructural), pero sí muy molesto y muy recurrente. Y se previene bien: con un poco de movilidad de cadera y columna, y algo de fuerza en el core y los glúteos, la espalda deja de quejarse.
Rodilla y tobillo: los que llegan de golpe
A diferencia de los otros tres, las lesiones de rodilla y tobillo en pádel suelen ser agudas, de un mal apoyo. Un frenazo, un cambio de dirección, una bola imposible a la que llegas torciendo el pie. Esguinces de tobillo y sobrecargas o torceduras de rodilla.
Aquí lo importante es no minimizar. Un esguince mal curado es la principal causa de que te vuelvas a torcer el tobillo una y otra vez. Si te pasa, mejor que lo veamos pronto y hagamos la recuperación completa, no a medias.
Cómo trabajamos un jugador de pádel en RP Clinic
La primera visita es larga, de unos tres cuartos de hora. Te exploro la zona que te duele, pero también miro el gesto, la movilidad y la fuerza de todo el brazo o de toda la cadena que esté implicada. Si hace falta, uso ecografía en el momento para ver qué está pasando por dentro del tendón. Después te explico qué tienes y montamos un plan con plazos realistas.
El tratamiento mezcla lo que cada caso pida: terapia manual, ejercicio terapéutico progresivo, EPI o neuromodulación en tendinopatías que se resisten, y trabajo de fuerza orientado a tu juego. Y te vas con pauta para casa, porque la parte de fuerza la tienes que hacer tú. Una cosa que nos importa: si se puede seguir jugando adaptando la carga mientras te recuperas, lo organizamos. No mandamos a parar por sistema.
Tienes el resto de tratamientos en la página de servicios, y más sobre cómo enfocamos el deporte en fisioterapia deportiva en Móstoles.
No esperes a estar lesionado
La mejor lesión es la que no llega. Si juegas varias veces por semana y nunca has hecho nada de fuerza, te conviene una valoración: miramos cómo te mueves, dónde tienes déficits y qué riesgos tienes según tu juego, y sales con un plan de prevención hecho a tu medida. Es lo que hacen los jugadores profesionales, adaptado a tu nivel.
Más sobre el centro y el resto de lo que tratamos, en fisioterapia en Móstoles.
Preguntas frecuentes sobre lesiones de pádel
¿El codo de pádel se cura sin dejar de jugar?
En muchos casos sí, si se coge a tiempo y se trata bien. Lo que de verdad lo resuelve es el trabajo de fuerza del antebrazo, no el reposo. A veces hay que bajar el ritmo unas semanas o revisar la pala, pero parar del todo casi nunca es necesario.
¿Tengo que cambiar de pala si me duele el codo jugando al pádel?
A veces. Una pala demasiado dura o pesada para tu nivel carga mucho el codo y el hombro. No es la única causa de lesión, pero sí un factor que conviene revisar, sobre todo si el dolor aparece poco después de estrenar pala.
¿Cuánto tarda en irse un dolor de hombro de jugar al pádel?
Depende de cuánto lo hayas arrastrado. Cogido pronto, unas semanas de trabajo suelen bastar. Si llevas meses jugando con dolor, el camino es más largo. Por eso conviene no aguantarlo a ver si se va solo.
¿Hacéis ecografía para ver la lesión?
Sí. En la primera visita, si hace falta, usamos ecografía musculoesquelética para ver el estado del tendón o el músculo por dentro y ajustar el tratamiento.
¿Cómo pido cita para fisioterapia de pádel en Móstoles?
Lo más rápido es por WhatsApp al 910 64 01 74. También puedes llamar al mismo número. Estamos en C/ Río Genil 17, Local 3, Móstoles.
Artículo escrito por Ronald Jara, fisioterapeuta colegiado nº 11.470 en RP Clinic (Móstoles). Tiene carácter informativo y no sustituye una valoración presencial. Última actualización: 30 de mayo de 2026.
Más artículos sobre el hombro
- Hombro congelado (capsulitis adhesiva)
- Dolor de hombro al levantar el brazo: tratamiento
- Dolor de hombro al dormir: por qué te despierta y qué hacer
- Tendinitis del supraespinoso
- Tendinopatía de la cabeza larga del bíceps
- Luxación de hombro: claves de recuperación
Ver también nuestra página completa sobre lesiones deportivas en Móstoles — tratamiento, prevención y diagnóstico ecoguiado.
Autor: Ronald Jara Quilodrán — Fisioterapeuta colegiado nº 11.470 — RP Clinic Móstoles.
Última revisión: 10 de junio de 2026.