Tendinitis. ¿Qué sabemos sobre la patología del tendón?

Autor: José Manuel Rubio Pablos

En nuestra práctica clínica diaria nos encontramos con multitud de personas que presentan patología tendinosa, el motivo por el cual escribimos esta entrada de blog es el de poder explicar a nuestros pacientes qué es un tendón, de qué está compuesto, qué lesiones se pueden generar en el mismo y lo más importante, por qué es necesario una planificación de ejercicio personalizada, es decir, el fin último de esta entrada es justificar nuestro tratamiento y fomentar la adherencia al mismo.

¿Qué es un tendón?

El tendón es una estructura que desempeña un papel fundamental en nuestro organismo, actúa como intermediario entre las fibras musculares y el hueso1.

Los tendones están formados por haces de colágeno de tipo I, elastina, sustancia fundamental y tenocitos (células conjuntivas especializadas).

La vascularización del tendón es pobre e independiente; la inervación es sensitiva y abundante y cumple una función indispensable en la regulación de la contracción muscular, en especial gracias a los mecanorreceptores de tipo III de Golgi1.

El metabolismo tendinoso es bajo, pero puede aumentar ante las exigencias mecánicas, es decir, con el ejercicio1.

¿Qué funciones tiene un tendón?

El tendón desempeña multitud de funciones en el organismo, entre las que podemos destacar la transmisión de fuerzas, propiocepción (a través de los órganos de Golgi informa de la tensión que se está generando en el vientre muscular), amortiguación de impactos y son puntos de almacenamiento de energía elástica, que luego la devuelven para generar movimiento1,2.

¿Qué efectos tiene la actividad física sobre el tendón?

Como ya todos sabemos, la práctica regular de actividad física tiene multitud de beneficios a nivel estructural, metabólico, hormonal… En concreto los efectos beneficiosos que podemos encontrar en el tendón son los siguientes 2,3:

  1. Aumento de la síntesis de colágeno.
  2. Aumento del número y tamaño de fibrillas.
  3. Aumento del número de proteoglicanos.
  4. Aumento de la resistencia a la tensión.
  5. Aumento del grosor del tendón.
  6. Aumento de la resistencia a la tensión en la éntesis (en la unión tendón-hueso).

¿Cómo se lesiona un tendón? Modelo del continuo

A lo largo de la historia se han realizado multitud de estudios sobre los procesos que suceden el tendón para que este genere patología, a día de hoy el modelo más reconocido por la comunidad científica es el “modelo del continuo” propuesto por la investigadora y fisioterapeuta australiana Jill Cook2.

En este modelo se propone que existe un continuo de patología tendinosa que tiene tres estadios: tendinopatía reactiva, deterioro del tendón (entendida como una cicatrización fallida) y tendinopatía degenerativa. Aunque se describen tres fases distintas, como indica el nombre del modelo, al tratarse de un continuo existe una continuidad entre las etapas2. Por lo tanto disminuir o aumentar la carga impulsará al tendón hacia delante o atrás a lo largo del continuo3.

¿Cómo podemos identificar cada fase?

  1. Tendinopatía reactiva.Se propone que la tendinopatía reactiva es el resultado de una sobrecarga aguda sobre el tendón, normalmente por un aumento de la actividad física para la cual la persona no estaba entrenada (ejemplo: no estoy acostumbrado a andar y un día se nos ocurre a los amigos hacer el camino de Santiago…). También podemos observar este tipo de tendinopatía tras un golpe directo (como caernos de rodillas, impactando sobre el tendón rotuliano)2.La respuesta del tendón a este aumento repentino de la carga es generar una adaptación a corto plazo (entre horas y días), que engrosa el tendón, reduce el estrés y aumenta la rigidez2,3,4.

    En la clínica solemos encontrar este tipo de lesiones en el tendón en personas jóvenes, deportistas, que aumentan drásticamente el número de repeticiones o de series de entrenamiento; tras haber sufrido un trauma directo sobre el tendón y también podemos encontrarlo en personas sedentarias o depor