Pubalgia: el dolor de ingle del deportista y cómo se trata
«Empezó como una molestia en la ingle al chutar, pensé que se pasaría. Ahora me duele al esprintar, al levantarme de la cama e incluso al hacer abdominales. Llevo así dos meses y no mejora.» Esto, casi palabra por palabra, lo escuchamos a menudo de futbolistas y corredores que llegan a consulta. Suele ser una pubalgia.
Es una de las lesiones más frustrantes del deportista, porque se cronifica con facilidad si se trata mal o si se intenta tirar «a base de aguantar». La buena noticia: con un abordaje bien estructurado, la mayoría se recupera y vuelve a competir.
Te cuento qué es exactamente, por qué aparece, por qué cuesta tanto quitarla y cómo la tratamos en RP Clinic.
Qué es la pubalgia
Pubalgia es un término paraguas: significa dolor en la zona del pubis y la ingle. No es una sola lesión, sino una región que duele por varias causas posibles. Las más frecuentes en el deportista:
- Tendinopatía de los aductores: la más común. Los músculos de la cara interna del muslo se insertan en el pubis y se sobrecargan con los chuts, los cambios de dirección y los esprints.
- Sobrecarga de la pared abdominal y el recto anterior en su inserción en el pubis. A menudo hay un desequilibrio: aductores muy fuertes y abdominal/core que no acompaña.
- Osteítis del pubis: irritación de la propia sínfisis púbica por estrés repetido.
Por eso es tan importante valorar bien: no todas las pubalgias son iguales, y el tratamiento cambia según qué estructura esté sobrecargada.
Por qué aparece
Casi siempre es una lesión por sobrecarga, no por un golpe. Lo que vemos en consulta:
- Gestos repetidos de chut, esprint y cambio de dirección (fútbol, pádel, running con series).
- Un aumento brusco de carga: subir entrenamientos o partidos de golpe, pretemporada mal dosificada.
- Desequilibrio de fuerza: aductores potentes frente a un core y un glúteo que no estabilizan bien la pelvis.
- Poca movilidad de cadera, que hace que el pubis y los aductores trabajen de más.
Por qué cuesta tanto quitarla
Aquí está la clave que muchos deportistas no entienden. La pubalgia no se cura con reposo. Puedes parar tres semanas, dejar de tener dolor, volver a jugar y que reaparezca al primer partido, porque el problema de fondo (la falta de capacidad de carga del tejido y el desequilibrio muscular) sigue ahí.
El otro error es lo contrario: seguir compitiendo con dolor «a ver si se pasa». Lo único que se consigue es cronificarla. La pubalgia necesita un punto medio: seguir activo pero con la carga controlada, mientras se reconstruye la fuerza de la zona.
Cómo la tratamos en RP Clinic
Valoración para localizar el origen. Exploramos aductores, pared abdominal, cadera y pubis para saber qué estructura manda en tu caso. La ecografía musculoesquelética nos ayuda a ver el estado del tendón de los aductores. Y algo importante: descartamos lo que NO es competencia de la fisioterapia. Si hay sospecha de hernia inguinal o de un problema articular de cadera (que a veces necesita resonancia), te derivamos al especialista que corresponda.
Control de la carga, no reposo. Ajustamos entrenamientos y partidos para que el tejido no siga irritándose, pero sin parar del todo.
Ejercicio de fuerza progresivo, que es lo que de verdad recupera. Trabajo específico de aductores (el ejercicio Copenhagen es uno de los más eficaces), core y glúteo, y movilidad de cadera. Es la parte que marca la diferencia entre recuperarse de verdad o recaer.
Terapia manual para bajar el dolor y ganar margen para entrenar, y EPI ecoguiada en las tendinopatías de aductores persistentes que no responden al ejercicio.
Vuelta progresiva al gesto deportivo: reintroducimos chut, esprint y cambios de dirección de forma escalonada, no de golpe. El alta no es «ya no me duele», es «aguanto el gesto de mi deporte sin que vuelva».
Caso real: Javi, 26 años, futbolista amateur
Hace unas semanas vino a consulta Javi (nombre cambiado), 26 años, que juega en un equipo amateur de Móstoles. Arrastraba dolor en la ingle desde hacía dos meses, había probado a parar dos semanas y al volver le reapareció en el primer entrenamiento con esprints.
En la valoración, con ayuda de la ecografía, encontramos una tendinopatía de aductores con un core que no estabilizaba bien la pelvis: aductores fuertes, abdominal flojo. El típico desequilibrio.
El plan: control de carga (siguió entrenando suave, sin esprints ni chut las primeras semanas), programa de fuerza progresivo de aductores y core (con Copenhagen como ejercicio estrella), trabajo de cadera y glúteo, y vuelta escalonada al gesto. A las seis semanas entrenaba al completo y a las ocho jugó su primer partido sin molestias. La diferencia con sus intentos anteriores: esta vez no se limitó a descansar, reconstruyó la fuerza de la zona.
Preguntas frecuentes
¿La pubalgia se cura solo con reposo?
No. El reposo quita el dolor temporalmente, pero en cuanto vuelves a entrenar suele reaparecer, porque no se ha corregido el origen (falta de fuerza y desequilibrio muscular). Lo que la cura es un programa de ejercicio progresivo con la carga bien controlada.
¿Tengo que dejar de entrenar del todo?
Casi nunca. Lo habitual es seguir activo modificando qué haces y cuánto durante unas semanas, evitando los gestos que más irritan (chut, esprint) mientras se reconstruye la fuerza. Parar en seco y volver de golpe es la receta para la recaída.
¿Cómo sé si es pubalgia o una hernia?
No siempre es fácil distinguirlas, y por eso conviene una valoración. En la exploración orientamos el diagnóstico y, si hay sospecha de hernia inguinal o de un problema de cadera, te derivamos al especialista para confirmarlo.
¿Cuánto tarda en recuperarse?
Depende del caso y de cuánto tiempo lleve, pero una pubalgia bien tratada suele mejorar en unas semanas y permitir la vuelta progresiva al deporte. Las que se han cronificado por mal manejo tardan más, de ahí la importancia de tratarla pronto.
¿Necesito derivación médica para venir?
No. Puedes pedir cita directamente y, si en la valoración vemos que hace falta una prueba de imagen o un especialista, te derivamos.
Reserva tu cita en RP Clinic Móstoles
Si arrastras un dolor de ingle que no termina de irse, no esperes a que se cronifique ni tires solo de antiinflamatorios. Cuanto antes se valora y se empieza el trabajo de fuerza, antes vuelves a competir sin recaídas.
Estamos en C/ Río Genil 17, Local 3, Móstoles (entrada por Paseo de Arroyomolinos). Horario de lunes a viernes de 08:00 a 22:00.
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Autor: Marcos Valcarce Sanz — Fisioterapeuta colegiado nº 17.544 — RP Clinic Móstoles.
Última revisión: 22 de junio de 2026.
Este artículo no sustituye una valoración presencial. Si tienes una lesión activa, lo recomendable es acudir a un fisioterapeuta colegiado para diagnóstico individualizado.
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