Se me duerme la pierna: por qué pasa y cuándo hay que preocuparse
Es una de esas cosas que casi todo el mundo ha sentido alguna vez y que casi nadie sabe interpretar. La pierna se queda como acorchada, con ese hormigueo raro, y aparece la duda: ¿esto es de estar mal sentado o es algo del nervio?
En consulta me lo preguntan cada semana. Y la respuesta honesta es que depende mucho de cómo empieza, cuánto dura y qué lo cambia. La buena noticia es que distinguir lo banal de lo que hay que mirar no requiere ser fisioterapeuta. Requiere fijarse en tres o cuatro detalles. Vamos con ellos.
En corto
Si se te duerme al cruzar las piernas o tras un rato sentado y se pasa en un par de minutos al moverte, es compresión postural y no tiene importancia. Si aparece sola, baja por detrás de la pierna, va con dolor lumbar o dura más de unos minutos, el nervio está implicado y conviene valorarlo. Y hay tres situaciones que son de urgencia, las tienes más abajo.
Qué está pasando realmente cuando se duerme una pierna
Ese acorchamiento tiene nombre técnico (parestesia) y siempre significa lo mismo: un nervio no está transmitiendo bien. Puede ser porque algo lo comprime, porque le llega poca sangre o porque está irritado por dentro.
Lo importante es dónde ocurre esa interferencia, porque no es lo mismo un nervio aplastado dos minutos contra el borde de una silla que una raíz nerviosa pinzada en la columna. La primera se resuelve levantándose. La segunda no.
Un truco que uso siempre para orientarme: el sitio donde se duerme te dice qué nervio es, y la forma de empezar te dice de qué tipo de problema se trata.
Las causas que veo de verdad en la camilla
1. La postura (la más frecuente, y la más inocente)
Cruzar las piernas, sentarse sobre un pie, quedarse dormido en el sofá en una posición rara, pasar dos horas en cuclillas en el jardín. El nervio queda aplastado contra un hueso o contra el propio peso del cuerpo, deja de conducir un rato y protesta al recuperarse (ese hormigueo desagradable de cuando «vuelve»).
Cómo la reconoces: hay una postura clarísima detrás, se pasa en menos de cinco minutos al cambiar de posición, y no vuelve hasta que repites la postura. Si esto es lo tuyo, no hay nada que tratar. Levántate más a menudo y ya está.
2. El ciático comprimido en la espalda
Aquí ya cambia la cosa. Cuando una raíz nerviosa se irrita a la salida de la columna lumbar (por una hernia discal, por una protrusión o simplemente por inflamación de la zona), el síntoma no se queda en la espalda: viaja. Baja por el glúteo, por la parte de atrás del muslo, a veces hasta la pantorrilla o el pie.
Cómo la reconoces: el adormecimiento sigue una franja larga y estrecha, casi como una banda pintada en la pierna. Empeora al toser, al estornudar o al hacer fuerza en el baño. Y suele ir acompañado de dolor lumbar, aunque no siempre. Tienes el cuadro completo explicado en el artículo de ciática, y si además tienes dolor de espalda a la vez, en el de lumbociática.
3. El glúteo profundo (síndrome piramidal)
El nervio ciático pasa por debajo (a veces por dentro) de un músculo pequeño y profundo del glúteo, el piramidal. Si ese músculo se acorta o se pone tenso, puede apretar el nervio ahí mismo, sin que la columna tenga nada que ver.
Cómo la reconoces: molesta mucho al estar sentado, sobre todo en asientos duros o conduciendo largo. Duele en el centro de la nalga, no en la espalda. Y a menudo mejora al ponerse de pie. Lo desarrollo en el artículo del síndrome piramidal, y si tienes dudas de si lo tuyo es esto o ciática de verdad, en dolor de glúteo: ¿es ciática o no?.
4. El nervio de la cara externa del muslo (meralgia parestésica)
Esta es menos conocida y la veo más de lo que la gente imagina. Hay un nervio pequeño que pasa por la ingle, justo por donde aprieta el cinturón, y que solo lleva sensibilidad a la cara de fuera del muslo. No mueve nada, solo siente.
Cuando se comprime (por pantalones muy ajustados, cinturones apretados, un aumento de peso rápido, un embarazo o incluso por llevar el móvil en el bolsillo delantero mucho rato), aparece un parche de muslo dormido, a veces con quemazón.
Cómo la reconoces: es una zona bien delimitada en el lateral del muslo, nunca baja de la rodilla y no te quita fuerza. Suele mejorar de forma llamativa aflojando la ropa.
5. Lo que no es ni músculo ni columna
Hay adormecimientos de pierna que no vienen del aparato locomotor y conviene tenerlo presente. La diabetes mal controlada daña los nervios más largos del cuerpo (por eso empieza por los pies, en los dos a la vez, con un patrón de calcetín). Un déficit de vitamina B12 hace algo parecido. Y los problemas de circulación en las arterias de la pierna dan pesadez y acorchamiento al caminar, que se alivia parando.
No son casos para fisioterapia. Son casos para tu médico, y por eso el primer trabajo de una buena valoración es descartarlos.
¿Llevas días con la pierna dormida y no sabes de dónde viene? En una valoración lo identificamos y te decimos qué hacer.
Cómo distinguirlas sin ser fisioterapeuta
Tres preguntas te llevan bastante lejos.
¿Empezó con una postura concreta? Si sí, y se fue al moverte, es mecánico y banal. Si apareció sola, sin motivo, hay que buscar.
¿Hasta dónde llega? Un parche pequeño en el lateral del muslo apunta a meralgia. Una banda larga que baja por detrás hasta el pie apunta a raíz nerviosa lumbar. Los dos pies a la vez, por igual, apunta a algo general que no es mecánico.
¿Has perdido fuerza? Esta es la clave. Que algo esté dormido es una cosa. Que no responda es otra muy distinta. Prueba a ponerte de puntillas y a caminar sobre los talones. Si un lado falla, eso hay que valorarlo pronto.
Cuándo esto deja de ser paciencia y pasa a ser urgencia
Tres situaciones. Y en las tres se va a urgencias, no se espera a la cita.
Adormecimiento en la zona de la silla de montar (entrepierna, genitales, alrededor del ano), sobre todo si va con dificultad para orinar o con escapes. Eso puede ser un síndrome de cola de caballo y tiene ventana de tiempo.
Pérdida de fuerza que aparece de golpe, en las dos piernas o en una que ya no te sostiene, o un pie que arrastras al caminar.
Una pierna que además está fría, pálida y sin pulso, o un adormecimiento que llega de repente junto con la cara torcida, dificultad para hablar o pérdida de fuerza en el brazo del mismo lado. Eso último es un 112 sin pensárselo.
Fuera de estos tres escenarios, tienes tiempo para valorarlo con calma.
Qué hacer mientras tanto (y qué no)
Lo que ayuda: moverte. Suena contraintuitivo cuando algo molesta, pero el nervio necesita que la zona se mueva y se irrigue. Caminar, cambiar de postura cada media hora, no pasar la tarde entera en la misma silla.
Lo que no ayuda: el reposo prolongado, estirar con fuerza una pierna que está irritada (empeora la sensibilidad del nervio en vez de mejorarla) y automedicarse con antiinflamatorios durante semanas esperando a que pase solo.
Y una que veo mucho: masajear a lo bestia el glúteo con una pelota dura. Si hay un nervio irritado debajo, lo estás agravando.
Qué hacemos nosotros en una valoración
Lo primero es saber dónde está el problema, porque el tratamiento cambia por completo según sea la columna, el glúteo o la ingle.
Exploramos la sensibilidad por zonas, la fuerza de los grupos musculares que dependen de cada raíz, los reflejos y las pruebas que ponen el nervio en tensión. Con eso ya se orienta bastante.
Después usamos la ecografía musculoesquelética en la propia consulta para ver los tejidos accesibles: el músculo piramidal, el recorrido del ciático a su paso por el glúteo, el nervio de la cara externa del muslo en la ingle. Ahí sí se ve si hay engrosamiento, atrapamiento o una masa muscular que aprieta.
Un matiz importante y honesto: la ecografía no ve los discos de la columna. Están demasiado profundos y protegidos por hueso. Si la exploración apunta a que el origen es una raíz lumbar y el cuadro no evoluciona, lo que hace falta es una resonancia, y te lo diremos.
A partir de ahí, el trabajo es doble: quitar la irritación (terapia manual, neuromodulación cuando está indicada, movilización del nervio) y arreglar lo que la provocó, que casi siempre es falta de fuerza y de tolerancia a estar de pie o sentado. Puedes ver cómo lo organizamos en nuestra Unidad de Columna en Móstoles.
Cuánto tarda en irse
Si es postural, minutos. Si es un piramidal irritado, entre dos y seis semanas trabajándolo. Si viene de una raíz lumbar, la mayoría mejora de forma clara entre las cuatro y las doce semanas, aunque la sensación de acorchamiento puede ser lo último en marcharse, incluso cuando el dolor ya se ha ido del todo.
Eso desconcierta a mucha gente, así que lo aviso siempre: el nervio se recupera despacio y por su cuenta. Que quede un resto de hormigueo unas semanas después no significa que el tratamiento no esté funcionando.
Preguntas frecuentes
¿Es peligroso que se me duerma la pierna por las noches?
Si es al adoptar una postura y se pasa al cambiar de lado, no. Si te despierta sin motivo, es sostenido y va con dolor, merece valoración.
¿Puede ser de la cadera?
La cadera da dolor, típicamente en la ingle, pero no da adormecimiento por sí misma. Si hay hormigueo, el que habla es un nervio.
Se me duerme solo al andar un rato. ¿Qué es?
Ese patrón (aparece al caminar, cede al pararse o al inclinarse hacia delante) apunta a estrechamiento del canal lumbar o a un problema circulatorio. Son dos cosas distintas y hay que diferenciarlas, así que conviene consultarlo.
¿Los estiramientos me lo van a arreglar?
A veces ayudan y a veces empeoran. Depende de si el nervio está irritado o simplemente comprimido por un músculo tenso, y eso no se sabe sin explorar.
Si además te molesta la propia cadera al caminar o al dormir de lado, en la guía de dolor de cadera lo desglosamos por zonas.
Cuando se duermen las dos piernas al caminar y se pasa al sentarse, el origen suele estar en el estrechamiento del canal de la columna: estenosis de canal lumbar.
Más artículos que te pueden ayudar
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- Síndrome piramidal: el ciático atrapado en el glúteo
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Si además tienes dolor lumbar de fondo, empieza por aquí: dolor lumbar en Móstoles.
Artículo firmado por José Manuel Rubio Pablos, fisioterapeuta colegiado nº 11.506 y fundador de RP Clinic · Centro de Fisioterapia Avanzada (Móstoles), especializado en ecografía musculoesquelética y ejercicio terapéutico. Última actualización: 4 de septiembre de 2026.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye una valoración presencial ni médica. Si el adormecimiento no se modifica con la postura, va acompañado de pérdida de fuerza o afecta a la zona genital y al control de esfínteres, consulta de forma urgente.

